Dios

Hoy pensaba conmigo mismo, qué se yo de Dios, de la Divina Madre, de Jesus, de la vida. Nada o muy poco o todo, según el punto de vista. Con la mente, muy poco, con el corazón, todo. Talvez seas una locura, una imposibilidad, mi Señor, decía, talvez ni existas del modo objetivo como alguien podría querer medir o comprobar tu existencia, aunque otro alguien haya ya encontrado y enunciado pruebas de tu existencia. Yo no podría probarle a nadie, ni a mí mismo, que existes, pero no dudo. No dudo porque yo sé que sin ti no hubiera pasado por pruebas que me hubieran quebrado. Me quebré, anduve medio perdido, o muy perdido, por años, lo sé, pero tu mano amiga me amparó de mil modos y lo sigue haciendo, como lo haces con todos y con todas. Una cosa sé: es que te quiero, y eso es todo, eso es mucho, eso es bastante. Y te seguiré queriendo, por los tiempos de los tiempos, hasta que tu voluntad y la mía, tu querer y mi querer, tu ser y mi ser, tu hacer y mi hacer, sean uno. Bendito seas Dios, Madre Divina, Jesús, Vida.

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