Esta mañana, cuatro telas en blanco, en sus respectivos caballetes. Azul.
Ahora a la tarde, cuando ya tantas cosas han pasado por dentro y alrededor, vengo a la hoja como si quisera saber qué son estas cosas, y sé. Blanco, azul. Cuatro. Cuatro ventanas o puertas por donde donde estoy pasando. Ahora ya un poco más tarde. Algo adentro mío se va juntando.
Me admira ver la juventud que sigue adelante. Con su alegría y con sus sueños. Con su trabajo y su esfuerzo. Me estimula y me alegra. Veo allí, en esos rostros jóvenes, el triunfo de la vida. Una vida de rostros múltiples y diversos. Finalmente, verdaderamente, realmente, la vida no deja de sorprenderme.
Me veo reflejado en esa corriente humana que sigue adelante, que va plantando y cosechando, incansablemente. Creo que yo y mi generación, muchos y muchas de entre nosotros, también fuimos y seguimos siendo parte de esa continuidad de sueños. Sueños antiguos, que no caben en ideologías ni doctrinas, no caben en instituciones o partidos.
Lo humano es más, la vida es grande, en su pequeñez. Miro el tiempo pasado y el presente, como un único y el mismo tiempo. Tiempos discontinuos. Trato de zafarme de los restos de máscaras que se me habían pegado a la piel. Algo muy precioso está aquí ahora. Este momento no tiene precio. Vale todo, y agradezco.

Sociólogo, Terapeuta Comunitário, escritor. Vários dos meus livros estão disponíveis on line gratuitamente: https://consciencia.net/mis-libros-on-line-meus-livros/

Pingback: Continuidad – Revista ConsciênciaNet: acesse a sua. | Q RIDÃO...