Tengo la impresión de que en la época en que vivimos, muy frecuentemente carecemos de estos tres elementos. Vivimos en una especie de tiempo aplastado contra nuestra cara, impuesto, vertiginoso, un tiempo que no nos deja tiempo para ver que esa persona que nos hace daño, puede ser alguien que está en dificultades. No para justificar la agresión o el daño, sino para tratar de compreender.
Mirar el contexto, podría hacernos ver que esa persona nos ha hecho mucho bien en el pasado, y que ahora pasa por momentos difíciles. No, no vemos el contexto, vemos el acto aislado de la persona, como si la persona fuera solamente un acto, y no cualquier acto, sino una mala acción, algo que nos daña. Parece que vivimos en un tiempo en el que las cosas están ahí desde siempre, no hay historia, no hay proceso. Todo está aquí y es así desde siempre, parece ser lo que se nos impone a la percepción.
Pero no es así, nada está aqui desde siempre, ni nada es como es, desde siempre. Fue de otras formas, tuvo cambios, así como nosotros también cambiamos. Tampoco acostumbramos tener noción de perspectiva, las cosas parecen cerrarse sobre sí mismas, si no hay ayer, no hay mañana tampoco, pero tampoco hay presente, de esta forma. Si ignoro la génesis y el processo de lo que está aquí, ignoro también que no será siempre así. Así como vino cambiando hasta ser lo que es, será de otra manera mañana, de aquí a un mes, el año que viene, de aquí a no sé cuántos años.

Sociólogo, Terapeuta Comunitário, escritor. Vários dos meus livros estão disponíveis on line gratuitamente: https://consciencia.net/mis-libros-on-line-meus-livros/
