Conocerse

Es muy bueno tener un lugar adonde ir. Ese lugar puede ser una hoja. De hecho, para mí es una hoja, es esta hoja. Cuando me pongo a escribir, el mundo empieza a ordenarse. El mundo interno y externo. Es como si cada cosa fuera estando en su lugar, o como si yo pudiera entonces ver que cada cosa está en su lugar, es como debe ser. Es una experiencia muy buena.

Poder encontrarse, poder estar con uno mismo. Creo que de algún modo como seres humanos, somos una eterna tensión entre lo que es y algo que nos parece que debería ser. Ese algo que nos parece que debería ser, ha sido implantado, se me ocorre. No es nuestro. Es un desasosiego, una intranquilidad, un certo inconformismo.

Creo que debe o puede haber algo de esto de un modo natural, pero en general me parece que es implantado, es un mecanismo de dominación. Si no estoy conforme conmigo mismo, con la persona que soy, puede ser porque haya aprendido que tenía que ser perfecto, tenía que ser de otra manera, no así como soy. Ahora bien, yo soy así, que le vas a hacer.

Si de pronto hay algo en mí que no me gusta, puedo ver por qué es que no me gusta. De pronto puedo darme cuenta de que esa disconformidad conmigo mismo no es mía, no me pertenece. ¿Qué puede haber de equivocado en mí, en vos o en quien sea? Si me parece que hay algo equivocado, es porque me estoy comparando con algún padrón que internalicé.

Si te rechazo, si no te acepto como sos, es porque te estoy comparando con lo que no sos, con otra persona, con una abstracción. La sociedad en que vivimos vive de esa disconformidad. La gente no agrediría si estuviera contenta consigo misma, si se aceptara como es.

Aceptarme como soy involucra un contacto profundo con lo que soy, con este ser que respira, que siente, que piensa, que tiene una historia, proyectos, dolores, amores, sueños, pesadillas, todo esto que está aqui y que en este momento escribe estas cosas esperando que se creen puentes para el encuentro, lugares de reconocimiento recíproco.

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