Andar por el borde

Andar por el borde. Recuerdo que compartí esta sensación con un grupo de cursistas de una formación en Terapia Comunitaria Integrativa en Crateús (Ceará).

Esa sensación de estar en el borde, que a veces es extremamente penosa, en otros momentos, al contrario, trae un verdadero alivio. Es un juego en el que no sé muy bien qué es qué.

Años atrás en un curso de formación en TCI en Coxipó do Ouro (Mato Grosso), descubrí que yo ya no quería ser más un intermediario.

Esto completaba lo que ya había descubierto en otras formaciones en TCI en Sousa y Lagoa Seca (Paraíba). Yo no quería más ser alguien que se suponía que iba a explicarles a las demás personas qué era la pedagogía de Paulo Freire, la alienación.

No creo que sea necesario que alguien le explique las cosas a la gente. A partir de estos descubrimientos fui llegando a un contacto más real conmigo mismo.

En un curso de formación en TCI ofrecido por el MISC-PB (Movimento Integrado de Saúde Comunitária da Paraíba) en su sede en João Pessoa, y en otro ofrecido en la UFPB (Universidade Federal da Paraíba), descubrí aspectos de mi ser que me son patentes hasta hoy.

Esperado mujer nacido hombre. Mi lado feminino. La armonía de las diversas partes de mi ser. La multiplicidad que soy. Las rondas de TCI en el primer año de pandemia terminaron de redondear este regreso.

Las situaciones aparentemente sin salida, de extrema presión externa, nos obligan a volcarnos a lo que es realmente valioso.

La secuencia de rondas de TCI on line de las cuales participé en este tiempo de confinamiento me han traído a este lugar primero y esencial.

He visto mucha gente renaciendo, resignificando su historia de vida en estas rondas, y yo con ellas. La proximidad de la muerte nos ha hecho prestar atención de un modo más intenso y verdadero a la vida.

Más lejos de las ideologías, de las creencias y doctrinas que pretenden substituir la realidad. Nada substituye a la vida. La vida es un soplo que pasa ligero.

Um comentário sobre “Andar por el borde”

  1. Me encantó. “La vida es un soplo que pasa ligero” me quedo con esa perla. Y con la convicción “…no creo que sea necesario que alguien le expliqué a la gente”. Un descubrimiento que llega a mi corazón.

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