No está mal que se tome posición frente a lo que ocurre afuera, la guerra, el hambre, la violencia, el desempleo.
Pero hay que evitar el transformarse en apenas alguien que reacciona. Nos gusta aplicarle esta palabra “reaccionario”, a quienes juzgamos nuestros adversarios de la derecha. Pero si prestamos atención, nos vamos a dar cuenta de que muchas veces, también somos reaccionarios. Alguien que no actúa, reacciona.
Esto es lo que Osho quería decir, me parece, al hacer la distinción entre el revolucionario y el rebelde. Para él, el revolucionario es solamente alguien que quiere cambiar el orden instituido, alguien que reacciona contra el mal. Pero el rebelde, es alguien que trata de combatir el mal dentro de sí mismo, es alguien que trata de construír en si mismo el nuevo mundo que desea ver afuera. Y lo que Frei Betto nos recuerda, al advertir la diferencia entre el militante y el militonto.
El mundo necesita de acción, de compromiso. Siempre escuchamos esto, y nos acostumbramos a actuar irreflexivamente, a hacer sin prestar atención al lado interno de la acción.
Parece que la persona pasiva, quieta, meditativa, estuviera ausente de este mundo que necesita acción. Puede ser lo contrario. Puede ser que el meditante, que vive en quietud, esté tan integrado que participe de los cambios aún sin saber que esto ocurre. Es parte del mundo.
Gandhi, John Lennon, Los Beatles, son referencias de ese cambio interior tan necesario para que la acción no sea mera reacción. Para que el cambio nazca desde la quietud que te integra con todo lo que existe. Para que no seas un reaccionario de izquierda.
Para esto, en vez de focalizarnos solamente en las acciones externas o internas y sus resultados, podemos prestar atención a las actitudes e intenciones.
Al mensaje sutil que la tierra nos dice, en su callado lenguaje.
En este sentido, es necesario volver al sentido de ser filósofo, alguien que hace de sí mismo el campo de experimentación de las verdades que quiere conocer o comprobar. Un filósofo no es un diletante, no pasa el tiempo especulando. Marx decía que los filósofos debían transformar el mundo, y no sólo interpretarlo. Esto vale para el mundo como un todo, interior y exterior. El mundo es todo lo que existe.
Es necesario volver al sentido de la propiedad interior o espiritual. La posesión interna, el tesoro del corazón a que se refiere Jesús.

Sociólogo, Terapeuta Comunitário, escritor. Vários dos meus livros estão disponíveis on line gratuitamente: https://consciencia.net/mis-libros-on-line-meus-livros/

Muy bueno.
No hablo español, el reino de Díos no és deste mondo. Enpieza en adentro de nosostros mismos.
Very sorry, can’t speak Spanish, hope you understand the compliement.