Esa tarde, no tenía nada que hacer. Como tantas otras veces, se puso a dejar que las palabras se fueran formando sobre la hoja, como un juego. Entonces veía el rostro de ella esta mañana…
Esa tarde, no tenía nada que hacer. Como tantas otras veces, se puso a dejar que las palabras se fueran formando sobre la hoja, como un juego. Entonces veía el rostro de ella esta mañana…