Sentimiento de mí. Mientras lo escribo, veo que está bueno. Bien mejor que en otros tiempos. Al mismo tiempo, todo lo bueno mío de todos los tiempos, se reúne aquí ahora.
Mis cualidades, lo bueno en mí. Vencedor. Victorioso. Fui capaz de ir saliendo de equívocos a mi respecto. Lo que tengo y lo que quiero. Lo que conseguí y alcancé. Yo puedo.
Placer. Fui entrenado para verlo como malo. Yo no vine aquí para sufrir. Tengo placer en vivir. Tengo placer en ser como soy y ser quien soy.
Me gusta leer y leo. Me gusta escribir y escribo. Me gusta publicar y publico. Me gustan los colores. Lo bello. Disfruto de lo bello.
Hice el camino de vuelta. Me sorprendo conmigo mismo y esto me alegra. Cada día es de hecho un nuevo día.
Una y otra vez veo lo que tengo, amo, alcancé y me gusta y hace bien. No me canso de repetir mi tesoro. Verlo y saberlo.
Saberlo mío y disfrutarlo. Tengo derecho a ser feliz y soy feliz. Sigo mi camino. Tengo amor, amigos y amigas, proyectos, comunidad, arte, fé, oración, solidaridad, familia, creación, creatividad.
La vida es muy corta. El tiempo se ha venido intensificando. Cada vez más es ahora. Un ahora eterno.
Vivo por día. Ahora también por años. Vuelvo a tener proyectos. La vida volvió a mis manos.
Mi trabajo en TCI me ha ido devolviendo una sensación de mí. Lo mismo mi trabajo docente. Y mi arte. Mi fe.
Todo me ha ido trayendo de vuelta a la totalidad de lo que soy. Alguien con una trayectoria que se sigue completando día a día.
Lo que siento de mí es una ternura indecible. Un cariño y aprecio, una admiración que han ido creciendo a medida que me fui haciendo consciente de la persona que soy.
No sé mucho sobre la vida. Más bien creo que sé sólo lo esencial. Es lo que me basta para estar en paz conmigo mismo.
Y saber que tengo un lugar entre quienes trabajan por un mundo justo y amoroso, respetuoso de las diferencias.
El sentimiento de mí se ha hecho mi mejor amigo. Ando por el mundo como por mi casa. No le debo nada a nadie sino a mí mismo, y este compromiso me abre a la renovación constante del vivir.
No le temo a la muerte, aunque no tengo ningún apuro para encontrarla. No es mi horizonte, nunca lo fue. Mi meta es la vida. Vida plena y feliz.
Agradezco el bien que tengo, y me oriento por la misma luz que me guió desde antes de mi nacimiento y me sigue guiando.
Ilustración: “El bien supremo”

Sociólogo, Terapeuta Comunitário, escritor. Vários dos meus livros estão disponíveis on line gratuitamente: https://consciencia.net/mis-libros-on-line-meus-livros/
