Arquivo da tag: Rumbo

¿Para qué la obra de arte?

¿Para qué tanto apuro?

No sé que escribiría ahora

Qué es hora de decir qué

O si más bien es hora de callar y escuchar y ver

A ver qué aparece

A ver si me conecto más conmigo y con esto que está aquí

Un mundo que corre demasiado rápido

Y ya me pregunto

¿Para qué tanto apuro?

Si los segundos van pasando despacito

No puedo dar más que un paso por vez

Ya ves que algo había que decir

Escuchar y ver

¿Para qué tanto apuro?

¿Para qué la obra de arte?

¿Qué es el arte sino una manera de hacernos un lugar aquí?

Disfrutar de lo que está aquí

La belleza

Todo lo que nos rodea

Tanto apuro lleva a desconocernos

Desescucharnos

Si no me escucho cuando te escucho

Si no me escuchás cuando te hablo

Si no sabemos lo que decimos y va una palabra por otra

Y ya no sabemos qué decimos

Ahí sí que la cosa está fea

Trato de no confundirme

Ver qué es lo que está pasando

Qué es lo que estoy sintiendo

Qué es lo que quiero y me hace sentir bien

Qué rumbo tomar

Quedarme o ir

Decir o no decir

Esto o aquello

Lo hago o no lo hago

Entonces me encajo en el tiempo

El tiempo me lleva y me voy.

Como un barquito en busca de un puerto

Me muevo al compás de mis sentimientos

Ando por la casa y por el jardín

Las memorias me envuelven

Cambio de sentido y de sentir

Voy de aquí para allá

Mis páginas se organizan

Se desorganizan y reorganizan

Y así va pasando el tiempo

Mientras paso yo también

De manera apenas perceptible

De segundo a segundo

Todo mi sentir es este flujo

Un vaivén sereno y suave

Explosivo a veces

Transbordando a lo que me cerca

Llegando así más cerca

De esto que soy

Esta gota de rocío

Este rayo de sol

Este viento incesante

Un agua que se mantiene

Va y viene.

Sentimiento soy

Luminoso y consciente.

Escribo para tratar de no olvidarme

No olvidarme de mí mismo

No olvidar mi trayectoria

Todo lo vivido

Lo traigo conmigo

Revivido

Cuando escribo.

No soy esclavo de mi pasado

Al contrario, me libero de los pesos

Soltando lo que siento y lo que veo

Lo que vivo y viví

Todo se alivia e ilumina

Resplandece y florece

Amanece, anochece

Es esto

Lo que sucede cuando escribo.

Como un barquito en busca de un puerto

Me muevo al compás de mis sentimientos

Ando por la casa y por el jardín

Las memorias me envuelven

Cambio de sentido y de sentir

Voy de aquí para allá

Mis páginas se organizan

Se desorganizan y reorganizan

Y así va pasando el tiempo

Mientras paso yo también

De manera apenas perceptible

De segundo a segundo

Todo mi sentir es este flujo

Un vaivén sereno y suave

Explosivo a veces

Transbordando a lo que me cerca

Llegando así más cerca

De esto que soy

Esta gota de rocío

Este rayo de sol

Este viento incesante

Un agua que se mantiene

Va y viene.

Sentimento soy

Luminoso y conciente.

¿Qué hacer?

Me hago esta pregunta en distintos momentos del día.

Es como si hubiera una demanda interior constante por desempeño. Algo hay que hacer. Puede ser aquella plantación cultural dominante y dominadora que sataniza el ocio.

Al hacerme esta pregunta (1) pongo en marcha un mecanismo de búsqueda que me lleva en dirección a mis deberes y obligaciones. ¿Estoy cumpliendo o estoy en falta? ¿Dejé de atender a alguna persona de mi familia o amiga? ¿Dejé de cumplir con alguna de mis obligaciones como ciudadano o como ser humano?

Otra cosa que hago cuando viene esta pregunta es (2) tratar de ver hacia adentro, encontrar una imagen o un color, una palabra.

También presto atención a lo que me llega desde el entorno imediato.

(3) Disfruto de la vida. Disfruto del estar vivo. Este es un hecho complejo. Disfruto del respirar, del estar caminando, del ver a la gente que pasa. Disfruto el paisaje mezcla de ciudad y mar. Los pensamientos y recuerdos. Mi modo de ser, integrado y multifacético como todo lo que existe. Las palabras que guardo de ella y me anidan.

No me falta nada. Tengo lo necesario para vivir y ser feliz. Me alegra y contenta ser como soy y vivir como vivo. Deletreando día a día esta sorprendente maravilla que me incluye.

Itinerario

Aprendo a amar lo que quedó

Estas piedras

El agua

El sol

La lluvia.

 

Es una tarea para todos los días

Saber que vuelvo al origen

Y que el niño que fui

Sigue siendo la clave de mi felicidad

En la medida en que lo pueda volver a tener

Volver a ser.

 

Pongo letras al lado unas de las otras

Y voy levantando paredes

Hago una casa que habito

Respiro allí

Allí está todo lo que amo

Los sueños que tuve y florecieron

Y también los que se perdieron.

 

Sigo alegrándome cada vez que me junto

A gente en busca de sí misma

Gente que no se entrega

No pierden la fe

Insisten en la identidad la memoria y la conciencia.

 

Es todo o que necesito

La poesía que me repone en el tejido del universo

El canto del pájaro que me recuerda un tiempo

De solamente cantar y anidar un tiempo que vendría

Vino y se fue

Volvió y vuelve cada vez que lo declaran muerto.

 

En medio de las rendijas acecha Dios

Y ahora ya la noche se va yendo hacia el mañana.

Todas las mañanas son una sola mañana

Y la misma hora de ahora es la hora

Que me aguarda y nunca pasó.

 

Es la misma casa. Las mismas flores.

El mismo cariño familiar.

Nada cambió y nada es igual.

 

Sólo mis pasos y vos que me escuchás.