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Soy la rueda vinculante, soy la TCI

Por Franchesca Victoriano D*

 

Todos hemos tocado fondo en algún momento de nuestras vidas,

Hemos llorado sin pensar que hay un mañana,

Hemos visto como la luna se retira de nuestro cielo y nos deja solos con la oscuridad

¡Y no, no está mal!

la luna también necesita retirarse, darse un espacio y dejar de brillar.

Y así andamos por la vida en el fondo, muy en el fondo

Con el corazón roto, con el alma echa trizas, con mil preguntas sin respuestas

Y el universo en silencio, sin decir nada, ni una sola palabra

Y mientras más él calla, más él alma se entristece.

Y así andamos por la vida, transmitiendo nuestro dolor de generación a generación

Sin poder sanar, sin poder llorar, no está permitido en la sociedad de hierro.

Pero, pienso y analizo

¿Acaso tú no eres otro yo?  ¿Y tienes dolor angustia y desesperación?

Y me puedes acompañar en mi dolor, sin juzgarme ni criticarme

Solo, junto a mí, balanceándote conmigo para que yo no me caiga.

Y ahora andamos por la vida sanando

Llorando la pena, viviendo la tristeza, amando cada herida

Porque no estoy sola con mi carga, con él peso;

Tú estas aquí apoyándome, brindándome tus perlas, tus brazos, tus miedos.

Y ahora andamos por la vida más humanos, sin etiquetas

Disfrutando el camino, porque es la meta también

Andamos por la vida, apoyándonos, siguiendo adelante.

Tú dolor mi dolor

Tus miedos, mis miedos

Tú eres yo

Yo soy tú

Juntos sanado heridas

Y si,  tú también eres parte de mi historia,

Como dice el pensamiento sistémico

Ahora canta conmigo…

Me balaceo, pero no me caigo

Me balaceo, pero no me caigo, pero no me caigo

El ISFODOSU está aquí.

 

*Terapeuta en formación del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña, recinto Urania Montás. República Dominicana. Correo: 201830501@issu.edu.do

Destacan necesidad replantear salud mental desde la comunitaria

Por Viannelys Alcantara

Con el objetivo de fomentar y discutir acerca de los diversos temas vinculados a la salud mental, el Instituto de Salud Mental y Telepsicología (ISAMT) realizó su primer seminario del año denominado “Pensando la salud mental desde la comunidad”, donde se reflexionó sobre esta visión de intervención en salud mental donde se prioriza la defensa y protección de los Derechos Humanos.

Las ponencias estuvieron a cargo del doctor José León Uzcátegui, médico psiquiatra y el doctor César E. Castellanos, neuropsicólogo. Mientras que la moderación estuvo a cargo de la licenciada Angelina Sosa.

Durante su intervención el doctor León Uzcátegui, médico psiquiatra analizó comparativamente en lo académico, conceptual frente a la realidad de la salud mental desde la comunidad. “La salud es enfermedad, salud pública es enfermología pública, salud mental es enfermología mental, mientras que la salud mental comunitaria y psiquiatría comunitaria es en buena medida encontrar las enfermedades mentales en la comunidad”.

“Nos vendieron un concepto de salud mental que tiene que ver con psicofármacos, especialistas en enfermedades mentales, con estigma, con manicomios, encierros, ausencia de derecho. Cuando nos planteamos la salud mental desde la comunidad tenemos que pensar de otra manera”, dijo.

El doctor León Uzcátegui destacó la necesidad de cuestionar el concepto de salud, de salud pública y de salud mental, para entender la salud no como una mercancía, sino como un derecho.

“Para poder entender la salud mental comunitaria desde otra perspectiva, hay que romper con los paradigmas que aprendimos, con una clínica y epidemiología que debemos construir como no positivistas. La determinación social de la salud, la salud como proceso, salud-enfermedad-cuidado como derecho humano fundamental de donde surge la salud mental colectiva y el buen vivir”, sostuvo.

Recalcó la necesidad de replantear la salud mental comunitaria para lo que se requiere otro marco teórico conceptual, metodologías y otros actores, porque plantea una nueva manera de vivir. “El único cambio posible y necesario para plantear otro mundo posible es el cambio cultural de nuevos valores”.

De su lado el doctor Castellanos, sostuvo que la salud mental debe pensarse desde varias aristas, no solo desde la comunidad. Asimismo se refirió a lo emergente y lo sumergente en la salud mental mirada desde lo sistémico complejo en la comunidad.

Fuente: Diario Salud

(02/02/2011)

República Dominicana: Mais de 250 mil pessoas perderam direito à nacionalidade e passaram à condição de apátridas

Por Chiara Liguori, pesquisadora de Anistia Internacional sobre o Caribe

Dominicanos se manifestam pelos seus direitos à nacionalidade. Foto: Reconoci.do/ Amnesty International

Há uma pergunta que todo mundo deveria fazer, na sede das Nações Unidas em Genebra, quando um grupo de especialistas examinar o histórico dos direitos humanos na República Dominicana: “Por que centenas de milhares de pessoas estão sendo privadas da sua nacionalidade?”
Os dominicanos de ascendência haitiana aguardam há muito tempo uma resposta.
A discriminação que sofrem há muito tempo os dominicanos de ascendência haitiana agravou-se ainda mais no mês de setembro do ano passado, quando o Tribunal Constitucional do país, máxima instância judicial, decidiu que todas as pessoas nascidas, a partir de 1929, de pais estrangeiros e que não puderem comprovar sua condição de imigrantes regulares estariam indevidamente registrados.
Acredita-se que, desde aquele instante, mais de 250 mil pessoas perderam a nacionalidade dominicana e passaram à condição de apátridas.
Desde 2007, o governo nega aos dominicanos de ascendência haitiana o documento de identidade, privando-os do direito de trabalhar, contrair matrimônio, enviar seus filhos à escola ou votar.
Teme-se, ainda, que outros milhares de pessoas possam vir a ser obrigadas, de fato, a migrar ao país dos seus antepassados, apesar de jamais terem estado ali e de não falarem a língua.
Uma delas é Felipe Fortines, pai de dois filhos, cujos antepassados nasceram no Haiti.
“Sem certidão de nascimento, não se pode obter a carteira de identidade, sendo que a sua vida fica anulada”, explica.
“A sentença estabelece que, não sendo dominicano, teria que ir ao Haiti pedir que me concedessem a nacionalidade haitiana, para depois retornar ao país e requerer a naturalização, é um absurdo.”
A Comissão Interamericana de Direitos Humanos (CIDH), a Comunidade do Caribe (CARICOM), diversos governos do Caribe e ONGs de direitos humanos, como Anistia Internacional, criticaram a decisão.
Mesmo assim, o governo do presidente Danilo Medina faz pouco caso das críticas e continua decidido a fazer valer a sentença. No momento está sendo elaborado um projeto de lei de naturalização.
Ainda que seu conteúdo não seja conhecido, o receio é que o projeto de lei estabeleça, erradamente, que a população afetada pela medida é de estrangeiros que deverão naturalizar-se.
O presidente Medina afirma que a medida não viola os direitos humanos. Está equivocado.
Seu raciocínio não leva em consideração que, embora as condições para concessão da nacionalidade sejam prerrogativa de cada Estado, o direito internacional consagra que ninguém deve ser arbitrariamente privado da nacionalidade, menos ainda quando a pessoa afetada transforma-se em apátrida.
Para o presidente resulta também muito confortável não atentar para o fato de que seu governo tem a obrigação de respeitar e de fazer valer os direitos humanos e a dignidade dos seus concidadãos, incluindo o direito ao trabalho, à saúde e à educação.
O exame periódico universal é um procedimento no qual os 193 Estados-membros da ONU analisam o histórico de direitos humanos sob a égide do Conselho de Direitos Humanos da organização.
Alguns funcionários dominicanos do alto escalão têm afirmado que as críticas fazem parte de uma conspiração internacional contra o seu país e constituem uma intromissão em assuntos de interesse nacional.
Isso é absurdo. As autoridades precisam ver o exame periódico universal como uma oportunidade de demonstrar seu compromisso com os direitos humanos.
Durante um encontro de alto nível mantido recentemente entre Haiti e República Dominicana, os representantes deste último país comprometeram-se a respeitar os direitos dos dominicanos de ascendência haitiana. Agora devem mostrar para o mundo de que forma pensam honrar esta promessa.