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¿Para qué la obra de arte?

¿Para qué tanto apuro?

No sé que escribiría ahora

Qué es hora de decir qué

O si más bien es hora de callar y escuchar y ver

A ver qué aparece

A ver si me conecto más conmigo y con esto que está aquí

Un mundo que corre demasiado rápido

Y ya me pregunto

¿Para qué tanto apuro?

Si los segundos van pasando despacito

No puedo dar más que un paso por vez

Ya ves que algo había que decir

Escuchar y ver

¿Para qué tanto apuro?

¿Para qué la obra de arte?

¿Qué es el arte sino una manera de hacernos un lugar aquí?

Disfrutar de lo que está aquí

La belleza

Todo lo que nos rodea

Tanto apuro lleva a desconocernos

Desescucharnos

Si no me escucho cuando te escucho

Si no me escuchás cuando te hablo

Si no sabemos lo que decimos y va una palabra por otra

Y ya no sabemos qué decimos

Ahí sí que la cosa está fea

Trato de no confundirme

Ver qué es lo que está pasando

Qué es lo que estoy sintiendo

Qué es lo que quiero y me hace sentir bien

Qué rumbo tomar

Quedarme o ir

Decir o no decir

Esto o aquello

Lo hago o no lo hago

Entonces me encajo en el tiempo

El tiempo me lleva y me voy.

Concientemente

Desde esta revista nos hemos empeñado insistentemente en la defensa de la educación y la conciencia como fuerzas imprescindibles en el proceso de humanización. Saber quién somos, quién soy, de donde vengo, a qué pertenezco, cuales son mis valores, qué quiero en la vida, son condiciones sine qua non para una vida auténticamente humana. Fuera de esto es la manipulación.

Alguien piensa por mí, por nosotros/as, y allá va el rebaño rumbo al matadero. No es por casualidad que todo régimen totalitario, toda oligarquía, todo sistema de exclusión social, se apoyan en el emburrecimiento y en la imbecilización de las personas y los pueblos. Cuanta más gente idiota, sin noción de su valor, mejor para quienes viven de la explotación y la alienación.

En la vereda de enfrente estamos nosotros/as. El segmento humano de la humanidad. Aquellas personas y movimientos que se pautan por la vivencia plena de la vida. El ejercicio integrado y orientado por valores superiores de todas y cada una de nuestras capacidades. No es sólo hacer, sino hacer concientemente e integradamente.

Practicar la escucha interna. Recordar constantemente quiénes somos y qué queremos, cuáles son nuestras metas en la vida. Mantener el rumbo. Moverse en escucha comunitaria también. La mirada poética es un recurso eficaz para mantener la vida cotidiana en armonía con la totalidad. Cultivar la atención a nuestro mundo interno.

Vivir de acuerdo con aquellas imágenes, sentimientos y palabras que brotan de nuestro interior. Entonces no hay más disociación. Hay un vivir fluyente integrado en la comunidad y con lo eterno. Recordando al gran filósofo y sociólogo Max Weber: vivir escuchando y obedeciendo al espíritu que dirige nuestra vida. Así podremos resistir a la barbarie y a la bestialización.

Orientese por los colores

Hay veces que uno dirige su mirada hacia adentro. Hoy, por ejemplo, me está ocurriendo de estar viendo, desde temprano, hortensias. Hortensias azules y blancas, celestes y rosadas, que vi en Gramado, Rio Grande do Sul, Brasil. Cuando veo esos colores, siento una sensación de una paz profunda. Una quietud muy intensa y envolvente. Es como si el tiempo hubiera parado. Las flores tienen esa propiedad: ellas detienen el tempo. Mientras uno mira flores, si uno mira las flores, el tiempo se detiene.