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Vengo construyendo un libro sobre la mirada poética

El mirar hacia adentro y desde adentro

El verme a mí mismo

En vez de estar siempre mirando hacia las demás personas

Esto no tiene nada que ver con un cerrarse al mundo

Al contrario, es estar centrado en mi propia persona.

Si estoy en mi proprio eje

En mi proprio foco

Puedo relacionarme y me relaciono con las demás personas

Libremente

Felizmente

Colaborativamente.

En esta mirada hacia adentro y desde adentro

Compruebo que a lo largo de mi vida

He tenido un empeño consecuente

En ser siempre yo mismo.

Auténtico

Fiel a mí mismo

A mis raíces

A lo que me es esencial

Que es mi propia persona.

Todo lo he ido poniendo en esta dirección.

Ahora puedo ver que el resultado es un florecimiento.

La puerta final

La vida va pasando

Pasa un día y llega otro

Se acumulan las impresiones y vivencias

Sentimientos

Soy más que lo que creo ser

Las personas me ven mejor que yo mismo

Voy pasando al lado de allá

A ver si me veo mejor

Y ya me voy viendo

Así viendo y saliendo del escondite

Celebro este venir a vivir a través de la mirada ajena

Mirada benigna

Soy más que lo que creo ser

Más que lo que yo mismo veo de mí

Agradezco a la gente que me ha visto y me ha hecho saber lo que soy sin saber

Ahora me toca saber

Y bajar las escaleras en dirección a mí mismo

La puerta final.

Presentificación

Hasta que pongo la primera letra a la hoja es como que casi una especie de ausencia. Ahora ya puedo respirar. Ya viene un poco de realidad. Otra vez me siento más entero. Tengo que hacer un ejercicio diario de presentificación.

Yo creo que esto le pasa a muchas personas. Hay que hacer un esfuerzo para estar aquí. Pude llegar a comprender las razones de esta situación. Traumas del pasado. Me toca coexistir con esta realidad. Incertezas. Miedo. Inseguridad.

Por suerte he ido generando recursos de enfrentamiento. La mirada interna. Los afectos que me reponen en un espacio de acogimiento y pertenecimiento. La creación artística donde voy generando sensaciones positivas.

El bien que veo que le provoca a algunas personas mi contacto, presencia y escritos. La fe y la oración, donde encuentro otra fuerte fuente de apoyo. En fin, esa insistente decisión de seguir adelante.