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Feliz como si

Feliz como si

  • Nadie ni nada pudiera dañarme
  • Yo pudiera ser y fuera todo lo que quiero ser
  • Tuviera todo lo que necesito

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Si conseguís llenarla

Verás que sos feliz si

Sí.

Es una cuestión de puntuación.

Podés ser feliz en el tiempo en que te sentís dueño o dueña

De todo lo que querés.

(Son unas pocas cosas indispensables

Que tendrás en ese tiempo en que sientas que las poseés)

Focalización positiva

¿Como mantener la fuerza, la fe, la alegría, la esperanza, las ganas de vivir, en contextos en que el orden social y político se presenta contrario a lo humano?

No perdiendo la perspectiva.

Tratando de focalizar en el amor que vivimos, el presente, los planes que nos alegran, los proyectos que nos conectan con gente constructiva.

No olvidar que esto también va a pasar.

Siempre sale el sol.

Ilustración: Jazmines del cielo

La libertad del Soy

Por Alvin Alejandro Ortiz*

Creo que las nociones que abrazamos sin cuestionamiento ni comprensión cabal, pueden mantenernos encadenados a una carga que nos hunde en un pensamiento separatista e individualista.

Y aunque en cierta forma somos, cada cual, un individuo sin igual…

No es menos cierto que estamos conectados a un todo mucho más abarcador que lo que vivimos y experimentamos.

Así, pues, para fortalecer esa conexión con el Todo y salir de esa prisión autocreada, y condicionada y fomentada por los poderes que moldean nuestro pensar, me parece necesario cuestionar el Quién Soy.

Y haciendo esto, surge una visión en mi mente, pintando una interrogante. Definiendo el Soy como una compilación. Pues, fisiológicamente hablando, soy un acopio. Un acopio de sustancias, elementos y partículas. Que bien se juntan de una manera milagrosa e inexplicable, pero igualmente maravillosa.

Soy pues, una mezcla de sustancias recogidas con el paso del tiempo de la Tierra. Soy parte de todo esto y soy todo esto. Soy la fruta que comí esta mañana, soy el café que tomé hace unos días, soy las partículas que respiré por última vez, soy en gran medida agua. Soy, mucho más que un nombre, título o idea.

Quiere decir, que soy una recopilación de alimentos, minerales… que se han unido para componer el cuerpo físico que soy. O que (si así se gusta ver), contiene lo que o quien realmente soy.

Y en esta visión de aguas entremezcladas me pregunto: ¿qué hacer de ella?

Ya que entiendo que es un concepto que aún no comprendo bien. Vivir. La duda permanece en mi mirada. Como una paja que no puedo quitar. Y me quedo en el puente que separa la isla de la fantasía y la realidad.

En una orilla, observo la naturaleza viviendo… En la otra, la inconformidad. Lejos me lleva el viento. Comienzo el camino hacia mi encuentro. Con mi realidad. Hice de la vida una cosa complicada. Solo porque no entendía la complejidad de la belleza no subyugada o sometida a mi voluntad. Vivir…

… en harmonia con la naturaleza. Con la naturaleza de la vida; de la realidad… Con la naturaleza de Poesía. Que quita la paja para dejarme contemplar en cuanto vehículo para sentir a quienes me rodean y a todo cuanto me rodea y compone.

*Escritor, poeta. Desde Utuado, Puerto Rico, amigo de las ruedas de Terapia Comunitaria Integrativa de Cien Areito. Alvin26alejandro@gmail.com. Facebook e instagram como Alvin Alejandro Ortiz

Identidad

Vengo haciendo pie

En la realidad.

No es fácil

Pero es divertido

A veces

Otras veces desconcertante.

Tiempo a destiempo

Cronologías interceptadas

Intersecciones cotidianas

Una orquesta ambulante

Organizar sabiamente

Sin saber siempre

Cómo hacer o qué hacer.

Todos mis escritos

Se integran en un único texto

Mutante cambiante

Una canción antigua y actual

En movimiento.

En la contramano de este centramiento integrado, múltiple y diverso

Escucho hablar de un presente vacío

Un presente ausente, sin historia, sin memoria.

Mi presente, al contrario, reúne todos mis caminhos

Es un presente con historia.

Mirar el pasado, lo sucedido,

Me ha permitido y me sigue permitiendo una inmersión

Y una inserción viva e intensa.

El mundo alrededor ha cambiado mucho

Pero yo no tanto

Talvez no haya cambiado nada

Talvez unicamente haya florescido, finalmente

Después de tanta agua.

Trato de no perder la noción de mí

Aunque no siempre sepa muy bien qué es lo que esto significa.

Busco el amor, el placer, la satisfacción, la plenitud

Y toda mi búsqueda se puede resumir en una única palabra

Amor, que ahora veo alrededor y dentro de mí, de varias maneras.

¿Por que escribo?

Las razones, sentidos y motivaciones son tantas, y ya tantas también las veces que he respondido a esta pregunta, que me pregunto si ya no habré dicho todo lo que sabía al respecto, o si, al contrario, todavía hay algo más que decir.

Sea como sea, aqui va:

Escribo porque me gusta, me hace bien, me siento libre, me despreocupo, me alivio del peso de las explicaciones y justificativas.

Escribo para mí mismo, y al mismo tiempo escribo para alcanzar algunas personas que me son significativas

Escribo que es una forma de gritar y patalear, quejarme y luchar contra la injusticia, la guerra, la violencia, la falta de paciencia, y todas las cosas malas que hay en el mundo.

Escribo para restablecer mis ganas de vivir, que muchas veces se cansan de tanta presión para encuadrarme en las cajitas ajenas o propias.

Escribo para estar en paz conmigo mismo, para perdonarme por no ser perfecto (¡y no sé qué sería eso!)

Son tantas las razones, motivos, motivaciones, intenciones, propósitos que me mueven a escribir, que por ahí siento que se confunden con el propio vivir.

Hoy fuí a la pileta, lavé el auto, colgué la ropa. Y todo esto, y las demás cosas que he venido haciendo a lo largo de la vida, se hacen más reales cuando las escribo.

Antes, es como si estuvieran en una especie de niebla púrpura. O gris, o blanca, o del color que sea.

Lo mismo me pasa conmigo. Cuendo escribo, hago pié en mí mismo, me hago real, me concretizo, sé que puedo ser y soy.

Así me reafirmo. Aquí me reafirmo.

Sé que puedo aguantar un poco más. No necesito tener razón siempre, aunque la tenga.

Puedo soportar lo que me molesta en las demás personas. O desahogar mi impaciencia por no soportar a quienes quieren tener siempre razón. Que la tengan.

Yo no necesito vencer todas batallas. Algunas se pierden. Otras cambian de modalidad. Se hacen más bellas, talvez siempre lo fueran.

Una flor, una canción, un sentimiento de que es posible um renglón más, uma hoja más, um poquito más.

Jugar a poner letras en la hoja se me antoja una de las diversiones más placenteras. Hago mi mundo aquí. Así soy todo lo que quiero ser.

Nadie me censura ni me juzga.

Doy alas a la imaginación. Voy a un castillo y a un lago. A la montaña y al mar.

Dejo mis preocupaciones y mi ansiedad. ¿Qué importa si todavía no llegó la encomienda?

Y si no he podido perdonar a quienes me han dañado, ¿qué importancia tiene? Puedo perdonarme a mí mismo.

¿Tendría que ser yo un super-hombre? A veces lo he sido, por imposición de las circunstancias.

Aprendo a vivir en paz conmigo mismo. Esto es no querer ser otra persona. No voy a ser otra persona.

No voy a ser alguien que soporta todo, aguanta todo, cree que todo está bien aunque se revuelva por dentro.

Vengo y seguiré viniendo a la hoja donde se me antoja que puedo ser lo que soy, sin retoques, sin cortes ni adaptaciones.

Por eso escribo. Porque vivo. No le tengo miedo a la vida. Más bien le pongo ganas, siempre le puse.

Más y más razones me vienen al escribir, al evocar esta ya larga trayectoria de ponerme en el papel.

Creo que aprendí a ser todavía más franco conmigo mismo, a ser de una sola pieza, como debe ser.

Más auténtico, más verdadero, sin dobleces.

Disfruto la vida en duplicado, revivo, reavivo, veo todo como desde un camarote o desde una ventana.

Y tengo la certeza de que vivo una vida que es realmente mía. La hago a cada segundo, todos los días.

Hay algo que no he podido olvidar, ni creo que olvide. Es el dolor y la rabia que me dejó la dictadura que asoló a la Argentina.

Esto se me ha quedado en el cuerpo. Son dolores que me recuerdan lo que nunca debe permitirse.

Han pasado ya más de 45 años, y el recuerdo sigue vivo. No ceder nunca a lo abominable, a la falsedad, la mentira, el engaño.

He escrito infinitas veces sobre ello, y lo seguiré haciendo. Memoria es justicia. Olvidar es repetir. Nunca más.

Nunca más campos de concentración. Nunca más centros clandestinos de detención y tortura. Nunca más secuestros ni desaparición de personas.

¿Comprenden por qué escribo? Basta estar vivo, tener memoria. Saber que no pudieron matar lo que no muere.

El amor, la confianza, la esperanza, la construcción colectiva, la comunidad, la familia, el arte, la poesía, la educación libertadora, la sociología comprensiva, la literatura, la música.

No mueren, no pueden morir porque son la propia vida.

Así que ya saben. Escriban, no se olviden de escribir.

 

¿Adónde estábamos yendo con tanta prisa?

“¿Adónde estábamos yendo con tanta prisa?” preguntaba el Papa Francisco al comienzo de la pandemia.

La prisa me desconecta del presente

Paso sin estar.

Estoy no estando.

Estoy más bien desubicado. Fuera de lugar.

Es lo peor que nos puede pasar.

Hoy fui a hacer unas compras en Jacumã.

Me daba cuenta de que sigo siendo el mismo.

Hay poder en esto.

Por más que tenía cierta prisa e inquietud, pude controlarme.

Conversé con algunas personas en el supermercado.

Sentí la quietud y tranquilidad del interior

Gente que tiene tiempo para escucharnos

Prestan atención.

Pero no están tensos ni tensas.

No tienen apuro. Volví reencontrado con todo lo que soy.

Terapia de la vida.

Me doy cuenta de que tenemos varias atenciones, no una sola.

Ellas funcionan simultáneamente, independientemente y conjuntamente.

Es una sinfonía

Por eso hay más fuerza.

La fuerza es la unión.