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Otro tiempo

Te levantas a estas horas de la madrugada. Todos duermen. Llueve. Las últimas gotas de la lluvia hacen clic. La casa está en silencio, y cuando el mundo calla, escuchas. Bajas la escalera hasta la máquina de escribir de estos tiempos. Una hoja en blanco se dibuja delante de ti. Escribes, o mejor, dejas la palabra venir. Vas viendo lo que viene y te sorprende, pues eres tú.

Eres la vida silenciosa que retorna. Tantos recuerdos. El 22 de agosto. La masacre de Trelew. Eras chico, pero no olvidas. Nadie olvida. Otras masacres antes y después. La historia argentina. La impunidad. Los secuestros, desapariciones. El golpe de 1976. Los campos de concentración. El exilio. Recuerdas cada instante. El viaje a la frontera. El miedo. Los amigos en los tiempos de la obscuridad. La protección. La solidaridad. El amor.

Una cadena de solidaridad. Los primeros tiempos en São Paulo. La mujer de tu vida. Los primeros trabajos. Los chistes. Las chicas. Ahora la lluvia ha parado y oyes el sonido del vigía en la noche. La vida pasa rápido, piensas. 1972. 1977. 2010. ¿Qué horas son? La hora eterna. El tiempo que no pasa. Vives en familia hoy. Otra familia. Tantas familias. Una sola familia.

El tiempo se detiene y lees estas cosas. Dejas que el tiempo se pare. Ya no anda. Eres esa eternidad. Algo en ti lo sabe. Enseguida el domingo comenzará y otra vez la vida empezará a rodar en la bicicleta de tus anteojos, como decía Cortázar en alguno de sus cuentos. Cortázar. Borges. Fernando Pessoa. Jesús. Qué importa a qué edad Jesús se ilumnió. Vives la religión de la vida, una religión que no tiene dogmas, ni sabe ser una religión.

No te crees mejor ni peor que nadie. El enigma te desafía. Sabes que debes conocerte, esa es la llave. El reino es esto, como decía Dom Fragoso. Ella duerme. Recuerdas los días pasados. ¡Cuánto tiempo había pasado! La nieve en Mendoza, como en 1977. Parecía que aún estabas en la montaña, en la compañía de esquiadores de alta montaña 8, teniente primero Ibáñez. La jura de la bandera en el Cerro de la Gloria. Un sol radiante ese 8 de octubre.

Mirabas la bandera ondeando. Soldado, ¿juras a la patria seguir constantemente su bandera y defenderla hasta perder la vida? Jurabas a Dios, a la Divina Madre, a Aquello que no muere. ¡Sí, Juro! 22 de agosto. La masacre de Trelew. Videla, los perros, la antipatria, la tortura, los campos de concentración, las Madres de Plaza de Mayo. ¡Sí, juro! Otra Argentina vino desde abajo. Los movimientos de barrios de pie. Las mujeres luchadoras. ¡Sí, juro!

Se te asoma un lagrimón. Tu madre se fuera, como lo hicieran Dom Fragoso y Ramón. Es otro tiempo. ¡Sí, juro! 22 de agosto de 1972, 2010. Los rostros de las guerrilleras y guerrilleros en las calles de Mendoza. Los habían matado a todos, cobardemente. Nosotros no olvidamos. ¡Sí, juro! Algo en tí sigue expectante. Sabes que la vida es más, pero con justicia, paz. Enseguida empezará el domingo de día, y esn este borde de vida de la hoja en blanco donde ves las letras apareciendo, un sol empieza a brillar, como en aquél 8 de octubre en el cerro de la gloria. Un auto a lo lejos.

Se acerca la estación Terminal. El viaje ha de terminar, como todos los viajes, y otro empieza. Hay un lugar, lo sabes, todos sabemos. Vas hacia allá, todos vamos hacia allá. Ya no hay tiempo para otras cosas. La vida es tan intensa. Recuerdas desde el comienzo hasta esta hora. La casa del carril Sarmiento. Leonidas Aguirre.. Y hoy ella, por quien estás vivo después del largo exilio. Por quien empezaste a vivir, cuando viste su asombro delante de los recuerdos del horror. Un pájaro atravesó el cielo cuando se conocieron. Amor imposible, parecía. No hay amor imposibe.

El amor es lo que hace posible la vida, al resurrección, esto que está aquí, y lo que más allá nos aguarda, aquí mismo, en el Reino de Dios, como decía Dom Fragoso. Bienaventurados los vientos que aquí te trajeron. Amiras la vida humana, las flores, la gente, el respirar, el estar vivo. Tanto amor, recuerdas. Siempre el amor. Solamente el amor. Los Beatles, Love, love, love. Love is all you need. ¡Sí, juro! No olvidarías, nadie olvida. Todo es una arte del infinito cristal de esa memoria, como dice Borges. Everness. 22 de agosto de 1972. La masacre de Trelew.

Por Rolando Lazarte

Doutor em sociologia (Universidade de São Paulo). Mestre em sociologia (IUPERJ). Licenciado em sociologia (Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina). Terapeuta Comunitário. Escritor. Professor aposentado da UFPB. Membro do MISC-PB Movimento Integrado de Saúde Comunitária da Paraíba. Vários dos meus livros estão disponíveis on line gratuitamente: https://consciencia.net/mis-libros-on-line-meus-livros/

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