Categorias
Cidadania Saúde Terapia Comunitária Integrativa

Mínimamente

Ya se me ha hecho un hábito. Vengo aquí aunque no tenga algo determinado para decir. Un sentimiento como de que voy a encontrarme con un amigo, una amiga.

La sensación es como de estar volviendo a un viejo barrio. Un lugar donde fui feliz en algún momento de mi vida. También me he despedido ya de este lugar.

Nada es permanente o definitivo, en cierto sentido. En otro sentido sí, existe lo que es permanente. Y ya me voy acercando al foco de estas reflexiones.

Hay ciertas prácticas que nos reponen en aquello que es mínimo esencial y permanente. La Terapia Comunitaria Integrativa es una de esas prácticas.

No es necesario tener problemas o ser enfermo(a) mental para participar de una ronda de TCI. Al contrario, es una buena manera de evitar enfermarse.

¿Qué es ese mínimo esencial y permanente que recupero cuando participo de una ronda de TCI? Hay gente que me escucha y escucho gente.

Me escucho al escuchar a las personas. Me gusta escucharme en la voz de otras personas. Me descubro plural, diverso, poderoso.

Es algo tan tenue, tan sencillo. Es como llegar a una plaza o a un parque y sentarse a ver la gente pasar. Es darme un tiempo para mí mismo.

Es dejar de creer que tengo algún problema. Es saber que vengo para encontrar gente amiga. Es tener certeza de que tengo un lugar.

Tengo una familia. Tengo comunidad. Humanidad. La vida transcurre en estos espacios mínimos. Una mirada, una sonrisa, una canción, un poema.

Encuentro fuerza para seguir adelante. Superar el dolor de las pérdidas. Potenciarme hacia nuevas jornadas de superación.

Saber que entre todos y todas somos invencibles. Aquí no se habla mal de nadie, no se critica a nadie, nadie te da consejos ni te analiza o interpreta.

Es un espacio tuyo, de cada uno, cada una. Hay respeto. Hay escucha. Hay apoyo. Hay resonancias positivas. Me veo en este espejo plural y diverso que me repone una sensación de paz y pertenecimiento.

Esa sensación benéfica de recuperar algo muy querido viene a mí. Hay algo que no muere. Algo que es permanente. Lo hago mío en estos espacios públicos abiertos y libres.

Por Rolando Lazarte

Doutor em Sociologia. Escritor. Terapeuta comunitário. Membro do MISC-PB Movimento Integrado de Saúde Comunitária da Paraíba. Vários dos meus livros estão disponíveis online gratuitamente: https://consciencia.net/mis-libros-on-line-meus-livros/

Ver arquivo

Deixe uma resposta