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Belleza es la mirada

Belleza es la mirada. El placer está en ver. Me sorprende y alegra ver las cosas bellas. Unas hojas de limonero. Unas ixórias que proyectan su sombra sobre la escalera de entrada. La luz del sol al amanecer o al atardecer, que cubre las cosas como un manto de oro fino.

Todo está interconectado. Creo que cada vez más voy volviendo a la fé, dejando un poco de lado la religión. La fe me adentra en mí mismo, en el evangelio, en el arte, en mi familia. La religión me deja sin respuestas, me pone en dirección a lo inalcanzable que, sin embargo, vive dentro de mí.

El placer, el disfrutar, está en el centro de mi búsqueda de la belleza. El reencuentro con mi unidad implica en una recuperación total de mi pasado a mi favor. Rehacer mi historia a mi modo.

Si el hablar en primera persona pudiera llegar a molestarle a alguien, póngase en ese lugar, que no es privado. Todo lo que digo aquí es común. Es experiencia de vida. Es conocimiento al alcance de quien quiera tenerse de vuelta.

Prefiero escribir desde mí mismo, desde el yo, o desde mis diversos yos, que son, sin embargo, una única y contundente individualidad. No creo que el pasado deba ser dejado de lado. Lo que sí es importante es ponerlo a nuestro servicio.

Ya que fui yo quien vivió la experiencia de haber llegado a creer que había sindo abandonado, no amado, rechazado, ver qué es lo que fui capaz de hacer para revertir esas situaciones y sensaciones. Cómo me hice creativo, juguetón, eficaz, persistente, confiante, decidido, vencedor, en el embate contra aquello que me amenazaba.

Yo no tengo que ver el mundo como otras personas lo ven. No tengo que creer en lo que otras personas creen. No sé si en esta lucha por seguir siendo yo mismo me quedé un poco solo. En todo caso, es una soledad acompañada.

Me fortalezco cada vez que refluyo al lugar poético. Un lugar dentro de mí que es, al mismo tiempo, la base de la estructura que sostiene la realidad. Son colores y sentimientos, sensaciones, imágenes, que me transmiten una seguidad que me hace saber que yo puedo. Puedo seguir adelante.

Así como pude sobrevivir a tantas situaciones desafiantes y difíciles y rehacerme, lo seguiré haciendo. No estoy solo. En la medida que estoy en mi lugar, tengo la fuerza y la claridad, el discernimiento necesarios para vencer en toda circunstancia.

No creo que el enemigo a vencer esté afuera. Ciertamente que hay toda una situación nacional y mundial que parece querer imponer el miedo y la resignación. Esto ya pasó. No es la primera vez que el mundo parece cerrarse frente a lo anómalo y atroz.

Hay una luz, una hendidura, nos recuerda Jorge Luis Borges en su poema “Para una versión del I King, el libro de las mutaciones.” Yo no necesito escribir temáticamente apenas. Puedo hacerlo y al mismo tiempo ir juntando lo que va viniendo. Así es una experiencia liberadora.

No sé si seremos, como humanidad, capaces de disolver el sistema capitalista, que nos desdibuja y confunde, nos roba o trata de robarnos el ahora, el instante único en que sucede la vida. Más bien tengo certeza de que hay una revolución posible en el lugar en que cada uno, cada una, está. Es lo que le da el título a estas reflexiones. Belleza es la mirada.

Por Rolando Lazarte

Terapeuta comunitário. Doutor em Sociologia. Escritor. Membro do MISC-PB Movimento Integrado de Saúde Comunitária da Paraíba. Professor aposentado da UFPB. Vários dos meus livros estão disponíveis on line gratuitamente: https://consciencia.net/mis-libros-on-line-meus-livros/

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